I
Es una tarde más en la vida de Joaquín, una tarde más en donde sale de hacer un trueque de sinápsis neuronal y esfuerzos físicos por más de tres salarios mínimos diarios pero menos de seis. Tarde cotidiana para él, tan cotidiana que sabía que la mesa en la cafetería, que queda a contraesquina del edificio donde trabaja, estaría totalmente libre pues ahí es donde el sol agoniza con fuerza y a mucha gente eso le molesta o no le presta atención en una cuidad con miles de habitantes.
Pensando en el trabajo que adelentará, ya en la mesa de la cafetería, le ocurre un hecho totalmente desorbitante, la tan ansiada mesa está ocupada y todas las demás también - Si quieres puedes pedirle a alguien que compartan la mesa- le decía la mesera con manchas de caramelo en el mandil azul rey . Asi que Joaquín tomo curso hacia su mesa acostumbrada - ¿Puedo sentarme aquí? sólo voy a trabajar un rato, prometo no interrumpir - le preguntó a la muchacha que tenía la mesa abarcada con varias hojas de papel - Sí adelante- le contestó mirando su laptop y haciendo señas a la mesera.
Joaquín se dispuso a trabajar distraído por el desfile de hojas que iban de un extremo a otro de la mesa y las recordatorias de diez de mayo que ella le hacía a su calculadora. Media hora antes de que la luna naciera, a la velocidad de la mente humana, ella metió todas sus cosas a su bolso y a su portafolios de manta colorida y apretando el paso se fue sin despedirse. Él no tardó demasiado en irse a la casa de sus padres, que es donde vive.
En la hora y media de manejar pensaba en la mujer que acababa de conocer, sólo recordaba lo que hacía pero su físico le era borroso, debió ser por que quedó acostumbrado a estar la mayoría del tiempo solo y no prestaba gran atención a las personas -Total una mujer, hombre, niño, anciano más. La ciudad está inundada de gente, es probable que estas cosas sucedan- esta fue su conclusión de su vivencia del día.Los días pasaron llenos de rutina y aquel hecho que perturbó esa rutina hace varias semanas que había pasado pero eran más de las que, según Joaquín, lo había olvidado por completo debido a que había conocido más mujeres, nada había de especial en ellas y si lo había no se quiso dar cuenta pero eran las suficientes para borrar el recuerdo pasajero de otro ejemplar especial del género femenino.
* * *
Saliendo de su casa con destino a terminar con el aburrimiento dominical de verano Joaquín conduce hacia la ciudad; después de gastar considerable combustible y sin cumplir aún su objetivo opta por ir por un café para festejar su derrota. El lugar se encuentra prácticamente desierto si había cuatro personas eran demasiadas, tomó un lugar en la zona para fumar e inmediatamente empieza a llegar gente como si estuviesen hipnotizados o imantados a la cafetería. Al estar lleno el lugar, todos conversaban entre sí, Joaquin se empezó a incomodar
puesto que su desconfianza adquirida a través de los años le impedía interactuar inmediatamente con personas nuevas; quiso huir y al tomar esa decisión aparece la mesera con una mujer y le dice - Disculpa,puede ella sentarse aquí, lo que pasa es que ya ha ordenado y pues hemos preguntado en las demás mesas pero no quieren o no cabe, la mesa en donde estás es para dos, sólo traigo un banco y ya sí? Por favor- Cuando terminó de escuchar a la atolondrada y al ver a la mujer que acompañaba a la mesera, el recordar de repente que esa mujer era la que lo había perturbado, y de él salió un in stintivo -Sí, no hay problema, es más dame otro igual, por favor, para acompañarla- . Ella se sentó en el banco que trajo a toda prisa la mesera y él, como si fuese una orden, le cambió el banco por la silla en la que estaba él que era más cómoda. - A si que¿cuál es tu nombre?- Se apresuró a decir Joaquín- Georgiana, ¿y tú?- Y se soltaron a hablar de todo sobre ellos como una cuestión de intercambio de datos.
Joaquín se sorprendía de si mismo de como pudo hablar así con Georgiana pero por otro lado la observaba, analizaba todo de lo que le hablaba y su confusión aumentó al ver que no era de las mujeres que comúnmente le gustaban ni físicamente y por lo visto de la parte interior. Se despidieron al fin e intercambiaron datos para poder seguir en contacto.